Como reacción a la exuberancia rococó y después del descubrimiento de los restos de Pompeya y Herculano, el mundo clásico despertó un gran interés. Fruto de este fenómeno durante la segunda mitad del siglo XVIII nació el movimiento neoclásico. Los muebles se caracterizan por su elegancia y ligereza y por los motivos clásicos como columnas, máscaras y guirnaldas. El dominio de la simetría, la talla en bajorrelieve y las formas rectas son otros de los rasgos que lo definen. Robert Adam fue un importante teorizador del estilo neoclásico, y sus diseños, junto a los de George Hepplewhite y Thomas Sheraton, son muy conocidos.
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